lunes, 20 de noviembre de 2017

Malcolm in black







Cuando se piensa en un guitarrista, por lo general viene a nuestra memoria Hendrix, Clapton, Page, Beck, Iommy, May, Friedman, Satriani, Lynch, Van Halen, entre otros, es decir, una primera guitarra, lo cierto es que la segunda es la base de la canción, de hecho no conozco primera guitarra alguna que componga el solo de la nada; aunque haya solos muy bien elaborados, incluso solos que parecen cortos de cine, es decir canciones comprimidas e independientes del todo, siempre dependerán de la guitarra rítmica, cobran sentido a partir de ésta. A su vez podemos hablar de la duplas: Laurel and Hardy, Mutt y Jeff, Batman y Robin, Kalimán y Solín, Marty y el Doc y, desde luego, Angus y Malcom. Lo cierto es que cualquiera que escuche AC/DC o guste de su música, podrá identificar fácilmente la melodía, la base, el esqueleto y eso quiere decir la guitarra rítmica. Decir que Malcom es superior a Angus es un despropósito, un disparate, pero decir lo opuesto, a saber, que Angus lo es, también. Ninguno es más protagonista que el otro, naturalmente Angus siempre está en primer plano y Malcom en segundo, pero no se trata de una rivalidad, ni mucho menos, ni de quién opaca a quién, hablamos de complemento, de cóncavo y convexo, de riff y solo; Malcom nunca se inmutaba, tocaba preciso cada nota con la derecha, el cigarrillo aplastado entre los labios, tampoco llevaba uniforme ni mochila, su guitarra tenía solo una pastilla en el puente, se podían ver los orificios vacíos de las pastillas ausentes, suficiente para hacer retumbar los amplificadores y los oídos, ese rugido que le indicaba a Angus cuando solear, porque ellos siempre estaban amalgamados, conectados entre sí, como dos bramidos que parecen uno, pero en realidad son dos. He ahí algo similar, aunque desde dos primeras guitarras, tal cual ocurre con Maiden y Judas. Notorio al hablar de Malcom Young, pues él parecía ocultarse para mejor rugir su guitarra, esconder para mostrar mejor, porque Malcom fue un guitarrista dueño de un perfil atípico y excepcional, decidido a cederle la posta a su hermano Angus, para que brillara con luz propia, tal vez al saberse limitado de poder solear se alejó, pero cabe la posibilidad de desprenderse del estrellato en favor de la banda. Luego, le entregó el disfraz a su hermano y se colocó detrás del amplificador, a cambió de una guitarra con una sola pastilla y un cigarrillo encendido. Lamentablemente la unión se reemplazaría debido a compromisos monetarios y las lagunas repentinas de Malcom de las canciones. Es triste pensar en Malcom olvidado de los escenarios, más triste todavía su olvido de las canciones, pero más triste aún que todo lo anterior es habernos olvidado de él y recordarlo, recién, a propósito de su muerte. Por eso prefiero imaginarlo con su media sonrisa y su cigarrillo en ristre, en medio de la multitud.




Rosie


domingo, 12 de noviembre de 2017

Prisión







Mi fin de semana ha transcurrido entre cuatro paredes, sin poder hacer mucho, el dolor de ojos y muscular evitó que pudiera leer a mis anchas. No tuve más remedio que conectar el cable a la televisión y matar así el tiempo más fácilmente. Al final corroboré lo de siempre, la tv está hecha deliberadamente para embrutecer y, contrariamente a lo que creen muchos periodistas y comunicadores, el problema es dual, esto es, la programación y el formato y los requerimientos impuestos por estos. 

miércoles, 1 de noviembre de 2017

(Des)concierto









La entrada decía que el concierto empezaría a las 7:00 pm, afortunadamente ya sabemos que eso casi nunca se cumple. Llegué a casa a las 7:30, cené y me alisté. Debo haber subido al bus cerca de las 8: 00 pm, pese a lo anterior algo me hacía presagiar la ocurrencia de un evento inexplicable. Mandé algunos mensajes e incluso una foto del ticket. 
    



A eso de las 9:00 ya estaba en La Plaza Bolognesi, me puse de pie, el omnibus se atravesó en medio de la pista y bloqueó a una movilidad negra, oteé con cuidado, eran ellos, quise bajar  pero el cobrador me lo impidió. A los dos minutos ya estaba afuera, divisé a la banda, algo ocurría y no les permitían bajar, les grité, agité los vinilos, nada, estaban serios, tal vez incómodos, incluso molestos. 




El primero en bajar fue Peter Baltes, alguien grito Accept, el volteó y alzo los brazos, lo secundo Hoffmann, no recuerdo haber visto a los otros, el vehículo debe haber ingresado. Luego de eso entré al local.    



Una vez adentro vi una cola de personas, era el meet and greet, ni siquiera sabía que había la posibilidad de ver y saludar al grupo en privado. Entonces me colé a la cola, esperé veinte minutos más o menos, para que al final no me dejaran saludarlos. La de seguridad era una mujer robusta y blanca, tenía los dientes separados; el otro, el que tenía la lista de invitados me había dicho que esperara, que la banda se detendría justo donde estaba yo y que en ese momento podía aprovechar. ¿Pero que te cuesta?. Sorry, no puedo, mira todo lo que tengo, le puse mis vinilos en la cara, es buen material, hay gente que ha subido con periódicos para que los firmen, aprovecha cuando ellos bajen, en diez minutos. 



La espera fue en vano, descendieron Uwe Lullis, segunda guitarra, Mike Tornillo, voz y Wolf Hoffmann, primera guitarra, ni siquiera me miraron, por un momento pensé que era injusto, pero luego me puse en el lugar de ellos y comprendí que era completamente natural que me ignoraran y por alguna razón que aún no logro entender, no me salió la voz para llamarlos. Esperaba que mi mirada bastara para que se acercaran.    



El concierto debe haber empezado a las diez en punto o cerca a esa hora, los miraba a la distancia, todavía resentido, pero sobre todo debido a un problema en el oído interno, luego del quinto tema ya sentía sensibilidad, fue ahí que me coloqué mis protectores. Desde un inicio tuve la impresión de que el sonido saturaba más de la cuenta, en especial el bajo y la segunda guitarra, pero al público parecía no importarle o simplemente no lo notaba. 



Por azar un amigo me encontró y me llevó hacia adelante, entonces hundí más mis protectores y empecé a agitar mis vinilos hacia la banda. Tal vez sean esos mis mejores recuerdos de la noche, el segunda guitarra, el bajista y el vocalista me vieron y me correspondían con gestos, había logrado contacto visual, sin embargo, por más que intenté no logré hacerme un lugar en el campo visual del primera guitarra.       



El resto es historia, me fui a casa sin las firmas de los alemanes, el pito en los oídos y la sensación de haber perdido una gran oportunidad. I'm coming back me había gritado Hoffman mientras subía las escaleras de regreso a su camerino. Al final se acercó Tornillo, la gente gritaba a picture a picture, le alcancé el Metal Heart pero apenas lo vio, sabía que era inútil, él todavía no estaba en la banda cuando lanzaron ese disco. Parecía asustado, lo comprendo, hasta yo lo hubiese hecho al ver a las groupies limeñas.   






Posdata: No voy a ser tan looser en colocar los videos de la tocada en Lima, prefiero un tema que hubiese querido tocaran aquí. 




Monsterman

jueves, 26 de octubre de 2017

Impresiones





                                                                                                            A Margarita García Robayo
                                                                                                      que me ignora completamente
                                                                                                 pero que he leído con insistencia 
                                                                                                       descubriendo así otra mirada






Ella busca, sin saberlo, que la experiencia elusiva perdure suspendida del tiempo y del espacio y que se auto destruya al intentar racionalizarla. Lo evocado, sin embargo, traspasa la barrera de la palabra y se hiende en la piel y, aunque no podamos recordarlo del todo, termina siendo transformado, diferente, de otro modo. Expresar entonces lo inexpresable, lo imposible, se erige como posibilidad en su mano, en su boca, en su mirada y en su verbo.        

miércoles, 18 de octubre de 2017

Sábado






Arriba dice miércoles, pero hoy es sábado nocturno, casi las once para ser más exactos. Los fines de semana me han llenado de melancolía desde mi época pre universitaria, es decir, podríamos decir que tenía algo que hacer hasta que terminó el colegio. Porque la nostalgia se asocia al silencio, a la quietud, al desánimo, al pensamiento y al aburrimiento. Y todo esa sensación se acrecienta cuando alrededor oyes ruidos y algarabía y eres excluido de esa celebración. Ya se ha dicho mucho sobre el día más triste de la semana, el domingo, sin embargo, el sábado resultaría más melancólico pues sabes lo que te espera al día siguiente y eso arruina el presente, el hoy. Dirán que es tonto mi razonamiento, pues los bulleros y bailarines la están pasando de lo lindo, lo cierto es que aunque estuviera en esos lugares, mi pena no cesaría, al contrario, aumentaría.        

lunes, 9 de octubre de 2017

Vorágine







Un pequeño incidente me instala en un presentismo cotidiano inevitable. Soy abstraído de mi realidad circundante, absorbido por ella y colocado en cualquier lugar, desperdigado en muchos espacios simultáneamente, incapaz de recordar lo sucedido hace segundos, de traer de vuelta lo que viene de ser. Mi presente se conjuga entre la imposibilidad de recordar y el atiborramiento y atragantamiento por flashes diversos: imágenes, colores, olores, sensaciones, texturas. Temeroso llegué a casa pero esta extraña sensación no cesa de ser. Ya ha culminado la tarde, pero ahora viene lo más difícil, conciliar el sueño, enfrentarme al vacío, a un sueño oscuro, o lo que es lo mismo, a una vigilia perpetua.    
          

miércoles, 4 de octubre de 2017

sábado, 23 de septiembre de 2017

Recuerdo







Recordar es recortar y pegar, trabajo de edición que va desde el detalle insignificante hasta la gran historia grandilocuente.  

domingo, 17 de septiembre de 2017

Memoria







Recordar finalmente es un ejercicio constante donde aquello llamado memoria juega con los sujetos a su antojo y les hace creer que ellos hacen uso de ella libremente. En realidad, ella se olvida de sí misma y nos recuerda, haciéndonos creer así, que poseemos cierta independencia con respecto a su existencia, que podemos ser al margen suyo, que somos capaces de (re)crearla. Al final del día, no podemos tener certeza alguna de ser lo creado o los creadores.