jueves, 6 de noviembre de 2008

Llega el tren y se lleva la tarde consigo



Estaba regresando de un día espantoso, “cohesión” le llaman algunos. Es un eufemismo. Otro más. Para aquellos que no comprenden los deportes y rechazan la zalamería, como yo, levantarse un sábado a las 6 de la mañana en contra de nuestra voluntad representa un castigo y no un momento de esparcimiento. Pero fue hacia las 5:30 de la tarde, tal vez el momento exacto en que el ocaso, el “sunset”, “le coucher de soleil” para los franceses, empezaba o terminaba en Lima y su hilo se destejía de a pocos, como espejo hecho estrellas. Ya estaba en Chosica.

Ahora pienso en ello y recuerdo:

"You know the day destroys the night
night divides the day”
Calma
… finalmente.


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