miércoles, 18 de febrero de 2009

Mi nombre es Benjamin Button


Para Domenico


La idea de la vida como eterno retorno es recurrente, sobre todo, en el arte1. Somos un ovillo ya formado que se acerca a su origen. Que sólo regresa a su estado inicial. El eterno déjà vu. Llegamos a este mundo totalmente vulnerables, ya ajados por el tiempo, nueve meses no es nuestra edad real, sino aparente, ideal. El letargo de nuestra madre, el peso de toda la humanidad a cuestas, es nuestro lastre. La luz es solo eso, una mancha, los sujetos que nos abrazan y nos besan, podemos oírlos, pero más nada. Nacemos arrugados y a veces sonrientes, casi siempre llorosos. El lenguaje entonces debe ser un tipo de olvido que con el tiempo recuperamos. Solamente lloramos, cagamos, comemos, meamos y dormimos. La vida es aún puro placer. El andar se perdió en algún camino o tal vez fueron las alas lo que extraviamos. Dejamos rastros por donde vamos, recogiendo nuestros pasos en realidad, despidiéndonos de lo que vemos y sentimos. Boca desdentada producto de una caries mal curada o un potaje en exceso. Los recuerdos son una laguna de Alzheimer. Vamos perdiendo tamaño a medida que aumenta nuestro pasado y en algún momento necesitaremos pañales nuevamente. Es tan pesado caminar, que clamamos por brazos lozanos y fuertes. Nuestra figura es, de nuevo, la de un pallar. Y así la vida gira sobre sí misma, pero parece que hemos avanzado. Que cada amanecer es distinto, que somos felices, que mañana saldrá el sol, que no estamos soñando. Lo cierto es que nuestra muerte o “el momento primero” es la conjunción con ese último estadio que es nuestro nacimiento, mal llamado “muerte”. El enigma y fin del círculo de la vida y la muerte queda cerrado.


p.s.: … por eso sé que al mirarte sabes que estoy frente a ti. Y existo cada vez que desvías tus ojos hacia mí.


1 Benjamin Button

2 comentarios:

katia!!! dijo...

Fin del circulo ... puede ser, pero sera el final en realidad? no lo se, sin embargo es cierto q regresamos a nuestra forma original, y necesitamos recordar todo lo q aprendimos en nuestros años d juventud, con mucho esfuerzo logramos hacer algo q años atras era lo mas simple y recordar es el -algunas veces- gran problema xq nuestra memoria con lo fragil q es,nos suele jugar bromas d muy mal gusto y aparecen ahi las llamadas lagunas mentales. Es escencial tener el apoyo, cariño, respeto y sobretodo comprension d kienes nos rodean, si eres abuelo seguro q tus nietos haran algunas bromas acerca d ti, o algunas personas t miraran como traste viejo e inservible, hay d todo en esta vida. Lo q es verdad es q nos volvemos casi tan dependientes del resto como cuando recien abrimos los ojos a este mundo. Depende d nosotros velar x nuestros años futuros y aprovechar cada uno d los momentos para luego no estar lamentandonos del pasado en una historia q le stemos leyendo a nuestros nietos. !!!

Christopher dijo...

... tal vez sea el inicio de otro círculo y así sucesivamente. El eterno retorno ...