domingo, 1 de marzo de 2009

La tristeza de un hombre





Siempre he pensado que los postes de luz son hombres famélicos, desgarbados, al borde de sucumbir ante tamaña realidad nuestra. Los cables son sus nervios, tensos, delirantes o sus brazos infinitos. Los pequeños caparazones sobre sus rostros amarillos, los sombreros que los cubren del frío de las alturas, de la indiferencia. La mancha gris arriba del horizonte es un hálito de pena, de saberse cosa y nada más que eso o el vaho de la verdad exhalado del charco de algún miserable.

2 comentarios:

katia!!!! dijo...

Hombres solitarios, q nos observan silenciosos, y solo hacen notar su presencia x las noches para q sepamos q no stamos del todo solos. Hombres a los q les pasa mas seguido,lo q muchos d nosotros decimos q es lo unico q nos falta pa' completar un pesimo dia: q nos orine un perro!! Vida triste la d stos hombres? talvez solo se uno x eskina algunas veces mas, pero al menos estos hombres no se dañan entre si.

Christopher dijo...

... la felicidad hecha realidad tal vez sea privilegio de los objetos y no de los seres humanos. La contradición en estos tiempos modernos, donde la exacerbación de la tecnología quiera dar a entender que ella misma es la panacea, pero el resultado es precisamente todo lo contrario ...