lunes, 9 de marzo de 2009

Los funerales de un atardecer


Siendo un niño todavía recuerdo el paso de la tarde ensombreciendo mi devenir. Las nubes y su cielo siendo absorbidos por la noche. Las bocinas de los autos. Ver las paredes teñirse y crear sombras gigantescas en el claroscuro me aterraba. Los postes lánguidos de frío donde fuera que me encontrara; solo o acompañado, con o sin luna. La muerte inesperada me compelía más allá. Los restos de aquellas impresiones yacen aún en mí, como remanentes de alguna batalla lidiada con el pasado, pero anclada a mi presente, sea como recuerdo, sin miedo tal vez, pero aún con admiración y congoja. El resurgimiento de mis propios temores que nacen y mueren en el durante. Fortísimos e inasibles y sin embargo tan dueños de mis propios sentidos. El gentío indiferente a mi paso.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

todos somos sufridores....es terrible saber q estamos vivos, somos pura materia desechable. Es ahí (tal vez) cuando despierta nuestra voluntad de vivir(tal vez).

Christopher dijo...

... es raro y doloroso estar demasiado consciente, demasiado vivo ...

Eduardo dijo...

"nacen y mueren en el durante..."
Me quedo con estas palabras! muy precisas..
Soy Eduardo, puedes visitar mi blog tb!
Un abrazo, nos estamos leyendo...
http://palabrasreveladas.blogspot.com

Christopher dijo...

... así es estimado Eduardo. Otro abrazo para ti ...