jueves, 18 de junio de 2009

Borges y Bajofondo


Imposible no imaginar a Borges al escuchar En Mí-Soledad de Bajofondo. Ver al hombre que desemboca en la unánime noche, el libro de arena entre los dedos, el bajo obstinado, preciso, sutil. Los azulejos de los patios y el jardín de al lado, la reverberación de la luz sobre el rostro de la espada. La percusión acorde con los pasos del compadrito que a su muerte va. El bastón, el puño y la daga refulgen en la oscuridad. La mirada amarilla, aindiada, de tigre. La niebla, la pausa invisible. El teclado derrama otro poema de los dones y las lunas llueven recuerdos que Funes aún no sabe olvidar.


6 comentarios:

Maya dijo...

Hola, Chris. Te quedó un texto limpio, brillante, de fondo nada bajo.
Un abrazot!!

Christopher dijo...

... surgió de pronto, como un recuerdo fugaz, como si hubiese estado rondándome todo este tiempo. Un sueño olvidado ...

... otro abrazo afectuoso para ti Maya ...

Anónimo dijo...

... me gusta... paciencia...
... me gustas... paciencia... como la de Borges... paciencia...que segun él, lo hizo soportar ser un clásico vivo... paciencia...

dijo...

Bajofondo tango club! excelente! Borges.. indescriptible! me gustó mucho el texto! :)

Christopher dijo...

... tal vez asociamos la visible paciencia Borgeana con su ceguera. Pareciera, efectivamente, que tuvo todo el tiempo del mundo al deternerse a observar la realidad ...

... un saludo Anónimo ...

Christopher dijo...

... es mágica la atmósfera creada por Bajofondo, al igual que la de Borges. Pero se bifurcan y se vuelven a juntar. Una y otra vez ...

... otra sonrisa para ti Lorena ...