jueves, 3 de septiembre de 2009

Perfil


Domenico Dante tiene las manos tristísimas. Aún no lleva vello en pecho, pero cuando ronca espanta a las arañas. De sus pestañas surgen ocasos y caballitos violáceos cuyo sabor a mar encanta y ennoblece. Ondas eternas. Sus labios llevan el peso de mis besos y saben a crema de verduras. Sus pasos serán de caballería, de tropel, de cien hombres caminando sobre alfileres. Ya quiere cortar el aire con su lengüita de anciano, fracasa en el intento, pero no desmana. Todo en él es vida. Dialéctica. Cada día envejezco más, mientras él se hace más fuerte todavía. Veo la conexión entre él y yo, el cordón umbilical invisible que jamás se rompió. Soy tronco viejo para que revolotees y brinques. Eres fruto en mi vida. Te ofrezco mis brazos cansados, exangües. Es todo lo que tengo. Nunca podré hacerte feliz a mi lado. Nunca seré completamente tuyo.

2 comentarios:

Erika dijo...

El lazo de unión entre dos seres es muchas veces irrompible, especialmente el que tú describes. Es triste pensar que a pesar de eso sintamos llanto en el corazon por la inevitable soledad.

Christopher dijo...

... la vida que fluye incesante y que se lleva la dicha y el dolor consigo. Como la lluvia, como los amantes fundidos en el beso invisible ...

... saludos Erika ...