lunes, 5 de octubre de 2009

Rarísimo


L’enfer c’est les autres

Jean Paul Sartre


Camino a la universidad subieron dos señoras añosas al bus. Las miré de reojo. ¡Qué regio! Una de ellas, la de menor edad, se alisó el cabello frente a él. Se examinaba. No lo había notado, pero en efecto, a falta de vidrio un objeto especular había sido colocado en su lugar. Y la observé, a ella y a su reflejo. Luego desvió la vista hacia mí, a través del mismo y fuera de él. Tal vez se apenó al saberse mirada, al ver mi mirada sobre ella. Y puede ser que haya pensado lo aterrador de la situación: dos espejos casi juntos, casi simultáneos, reflejándola al infinito. El infierno bajo las cejas. De lejos yo era el más feroz.

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