miércoles, 18 de noviembre de 2009

Morfeo


Una siesta después del almuerzo oxigena el corazón, aclara las ideas, da brillo a la mirada. Los colores y las formas no se ven como en las pantallas planas, sino con erratas. Los sonidos ya no en high definition, pero con vacíos, llenos de ruido.

6 comentarios:

Geli dijo...

...vacios llenos de ruido... que rico puede ser eso...

Christopher dijo...

... creo los vacíos llenos de ruido son, sobre todo, naturales, genuinos ...

... saludos ...

Geli dijo...

... ricos y poderosos.... me debes uno!....

abrazos...

Christopher dijo...

... mi último comentario dice "creo los ...". Debe decir "creo que los ..." ... Las excusas del caso ...

... los vacíos llenos de ruido están en todos lados Geli ...

... otro abrazo ...

Erika dijo...

Que lástima que en los tiempos actuales, por las inevitables presiones y responsabilidades que nos acompañan día a día, se hace extrañar estar en los brazos de Morfeo. Esos colores y vacíos llenos de ruidos dejan de ser percibidos por muchos, y me incluyo en el saco, por la vida cotidiana. Queda aun la esperanza de no olvidarlos y volver a ellos para no perder esa renovada vitalidad. ¿La clave para lograrlo? Me gustaría saberlo, yo diría poner en orden mis momentos...pero suena muy lógico.

Christopher dijo...

... una mera siesta pasa desapercibida Erika. Aquel que sienta que nada acontece durante esa petite mort, será mejor que se dedique a los libros de química y demás ...