lunes, 1 de marzo de 2010

Hombre pez


Hace poco zapeaba la televisión, pues ella me sirve para anestesiarme y perderme en el laberinto del sueño, cuando un experto en pescados explicaba los modos de identificar su frescura. Uno de ellos recaía en los ojos de la presa; saltones como uvas deben ser. Un hombre recostado al filo del catre de una habitación de hotel entrevé, a través de la puerta semiabierta, la cortina a medio correr de la bañera. Hitchcock termina su famosa escena de la ducha con la pupila dilatada de la victimada Marion Crane. El mismo hombre seguramente recuerde el comentario de su amante sobre sus ojos dilatados y tal vez repare no en que el calor dilata los cuerpos, sino que algunos cuerpos y sus partes se dilatan luego del combate amoroso.






4 comentarios:

Anónimo dijo...

completamente de acuerdo... a combatir!...

Christopher dijo...

... que el mundo entero haga eco de tu voz ...

... saludos Anónimo ...

Erika dijo...

..dilatados antes, durante y después...sólo espero que el entrevistado no confunda a su pareja con un pez..

Saludos Chris...

Christopher dijo...

... una de las propiedades de un pescado, y asumo que la de los peces también, es ser escurridizos. Habría que recopilar información sobre los efectos del orgasmo ...

... saludos Erika ...