martes, 13 de abril de 2010

Prensa papa


Era casi medio día, y el concierto en la cocina ya había comenzado. El menú, nada opíparo, prometía: papas rellenas. La señora que nos ayuda se ausentó unos minutos, necesitábamos harina para maquillarlas. Fui a la cocina y cogí el prensa papa, el mismo que veía a mi madre manipular cuando tenía la edad de mi hijo; apenas alcanzaba a verlo sobre la mesa, me parecía una herramienta extraña, foránea. Sigue oxidado, verduzco y frío. Lo imagino como esas trampas salvajes hechas para capturar animales libres o esa máscara hecha de clavos que el personaje principal del film Saw utiliza para escarmentar a sus víctimas. Pero hoy, mientras ayudaba a preparar el almuerzo, pude ver a la humanidad entera deslizándose perezosa entre los orificios que este utensilio dejaba libre.


Post scriptum: las excusas del caso, pues este video ya fue utilizado en un post anterior, y no voy a pecar de vanidoso en colocar el link y así garantizar su lectura. En todo caso confío en que no lo hayan visto, la verdad es que este blog es tan poco leído, que sobran las aclaraciones. Por cierto, gracias Wayra, tu comentario sigue allí, mi respuesta también.


Parte del film The wall