lunes, 22 de agosto de 2011

Fakebook



Dos jovencitas trepan casi al vuelo. Se desparraman sobre los asientos. Ora para sentirlos, ora para darles algo de realidad. Tal vez sea lo único real. El carro reanuda su marcha enseguida, es cruel, no espera a nadie más. Ya pasan las dos de la tarde y está a medio llenar; el sol se cola por las ventanas. Deben tener quince años a lo mucho, pero ya son herramientas tecnológicas. Sonríen entre ellas, hacia ellas, su inocencia rebota en círculos. El adiós amor de los parlantes fluye con naturalidad por estos lares, es una puerta giratoria. Una de ellas, la que está pegada a la ventana, desenvaina su arma feroz, una cámara digital plateada. Se avanza lento, hay gente en las calles. La enfoca en picado y dispara sobre las dos. El flash no llama la atención, traspasa los cristales y sigue su rumbo, fotografiando la ciudad, lo visto, lo sido. Reflejando lo imposible, perpetuando la especie. Ellas no se dan por aludidas, el mundo se esfuma después de apretar el disparador, han aprendido a aniquilarlo aún sin saberlo. Los encuadres son variados, cómicos, originales, casuales. Temo que me retraten y luego me hagan desaparecer al subirme a la plataforma más popular del mundo. Me cobijo entre los desvencijados fierros que fungen de sillas. Todo fluiría con naturalidad y este episodio quedaría solo ahí, en el olvido, en la anécdota, de no ser por las repercusiones que en ellas y los demás tendrá el simple deseo de querer inmortalizar el momento. Subirán las fotos con alguna leyenda abajo y dotarán de existencia a sus vidas, a las fotografías. Llenarán los retratos de comentarios, de notificaciones, de vacuidad, de necedad. Era necesario, pues, capturar el hecho y exponerlo, insuflarlo e inflarlo de vitalidad. Las chicas finalmente existen, son algo, pero su vida es corta. Perecerán ante un nuevo evento, hasta que una nueva opinión cobarde, sin rostro, las aniquile o cuando ellas, de mutuo acuerdo decidan inmolarse ante una nueva historia que contar.

6 comentarios:

Erika dijo...

Para algunos, la manera de ser más "extrovertidos", de tener más agallas, de tener un momento de ocio. Para otros un refugio invisible. Hay muchas cosas detrás de las plataformas virtuales...desde siempre.

Christopher dijo...

... Facebook no es el rostro sino la máscara. No es la libertad, pero la prisión. Ni lo genuino ni lo fidedigno, sino lo falso. No acerca, más bien aleja. Es probablemente la alternativa para los faltos de compromiso, para los que no quieren expresar su verdadera voz, para los que odian lo duradero y aman lo pasajero. Los asesinos del tiempo, el espacio y la comunicación ..

Erika dijo...

..es demasiada esclavitud y pérdida de lo genuino para los amantes de la libertad del corazón y de la mente.

Christopher dijo...

... las horas dedicadas nunca volverán, el tiempo ya está pasando la factura, pero justo ahí radica su magia. Pasar inadvertido es su ojetivo, advertir que hay que desecharlo tan pronto como fuera posible. Pasa y repasa como si nada y de la misma manera se aleja, sin dejar nada, sin decir nada ...

Orietta Trebejo dijo...

estamos en otra época donde ya el album de fotos se guardaba en algún cajón y eran casi privadas, donde solo tu decidías a quien mostrar tus memorias en papel, ahora es casi obligado a ponerlas en aluna red social, ya que si no las pasas a alguna,corres el riesgo de que la memoria digital se llene y te veas obligado a guardarlas en el ordenador para si ser olvidadas casi por completo.

Christopher dijo...

... es curioso lo que dices, pues al fin y al cabo y en este caso, mientras más la muestras más fácilmente serán olvidadas, también ...


... saludos Orietta ...