sábado, 31 de diciembre de 2011

Margarita




El primer recuerdo que tengo de mi abuela es su silbido dominguero, muy temprano, casi de madrugada. No era muy fuerte, pero inconfundible.


Creo que nunca estuvo tan cerca a nosotros como en esos días.


Entonces no lo sabía, su vida se iba apagando de a pocos, se estaba despidiendo de nosotros. La poca vitalidad que le quedaba, caería enferma meses más tarde, la volcaba completa en cocinar, cuidar de cada uno y jalarnos de las mechas. Y tal vez ahí radique lo notable de ella, sabía que su partida era inevitable. Jamás acudió al médico en su vida, se reía de los dolores de muela saboreando caramelos de limón y viendo Trampolín a la fama.


Por las tardes, después del almuerzo, se sentaba en una silla de espaldas al patio de la casa, contaba historias pasadas de amantes imaginarios y otras no tan felices. Era inevitable verla descansar tranquila, a mitad de un recuerdo, la tarde ya casi moría, también.


Hacia las seis alisaba su falda gris, que ella misma hacia, y con el dorso de la mano se acomodaba el cabello. Siempre me intrigó saber si era la única prenda que tenía o eran muchas iguales que contaba en su haber.


Uno de nosotros la acompañaba al paradero, era verano creo, su bus tardaba en llegar. Debía ser el único, regresaba casi vacío.


La veía alejarse, desaparecer, como una lucecita de bengala, hasta el siguiente fin de semana.




Post scríptum: ... dos canciones favoritas de ella ...






7 comentarios:

Erika dijo...

Hoy mi abuelita cumple diez años desde que comenzó su viaje sin retorno y tu post me hizo recordar su presencia. Siempre ella el sello de las costumbres y rectitud en mi familia. Siempre tan pendiente de nosotros, muy activa ella y su sonrisa casi imperceptible. Afortunado quien la veía alguito despreocupada, relajada y sonriente. Si soy como soy, parte es por ella. Finalmente, se lo agradezco infinitamente.

Erika dijo...

...por cierto. Su nombre Alicia pero le decían Lily. Entonces ya se sabe en qué rostro descansará siempre su nombre...

Christopher dijo...

... creo que es sencillísimo e inevitable no recordar a nuestros ancestros con cierta ternura. Es cierto que todos los muertos o por lo menos la mayoría son buenos, pero sería injusto quitarles merito y obviar su influencia legada, de una u otra manera, sobre nosotros ...

... p.s.: ... al parecer el rostro de mi bisabuelo está reflejado en mí ...


... saludos Erika ...

Orietta Trebejo dijo...

Mi abuela tambien partio hace .... woww 9 años parece ayer, y es que hasta ahora me siento la mas culpable del mundo, ella al igual que muchas abuelas cuido de casi o de todos su nietos, cuando mi mamá cocinaba lo que no me gustaba bajaba a su cocina y la acusaba de que la comida estaba fea y ella ahi haciendo papas fritas con arroz y pollo para que no muera de hambre, lo mismo hacian mis primos y es que todos vivíamos cerca, nosotros en el segundo piso, mis primos al costado y otros al frente, e igual hacían ellos, corrían siempre hacia la abuelita para que saciaran sus antojos, nos llevaba al mercado, salíamos a pasear al parque ella nos cuido a todos, siempre que nos dolia algo o sacábamos la mugre en algún juego callejero ahí estaba ella con los remedios caseros y que si daban resultado, en fin tantas cosas, ella era lo maximo para mi siempre corria hacia ella cuando tenia algun sueño extraño, pero llego la hora de mudanza, y de dejar la casa de la abuelita para mi fue doloroso, pero eso pasa, uno crece tiene sus propia vida y uno se vuelve ingrato, o como lo que me paso a mi me moleste con ella por una tonteria y no fui a verla como nueve meses o mas, nunca olvidare aquella vez en la que estaba cerca a su casa y mire hacia lo lejos en direccion a su casa y me dije quiero ir a verla, pero el orgullo el mas estupido de los sentimientos, no me dejo, por que dije estoy molesta, y a los meses simplemente ella partio sin ningún aviso, sin ninguna señal, simplemente se fue y no me despedí, ese es el sentimiento de culpa que sale de mi alma cada vez que la recuerdo, y es inevitable derramar lagrimas de frustración, el día que ella partió hacia ese viaje, sin saber que ella se iría me sentí mal, sabia que algo malo pasaría, y la noche lamentablemente se la llevo,se que nada me hará regresar aquel tiempo, pero me sirvió de experiencia para dejar el maldito orgullo con los que quiero, claro uno es humano y aveces se me olvida pero, la tengo siempre guardada en mi alma, por que se que donde ella esta, ahí me esta esperando para darle el abrazo que quedo pendiente.

Christopher dijo...

... creo que tus palabras superan largamente al post, no sé que decir, y es que tu lenguaje llano y directo evita tejer puentes invisibles entre la palabra y el sentimiento ...


... saludos Orietta ...

Orietta Trebejo dijo...

Es verdad, aun pasado los años no puedo quitarme ese sentimiento de culpa del corazón,o del alma, es algo inevitable, cada vez que recuerdo no puedo evitar llorar, las personas que parten de tu vida al otro lado, siempre permanecerán en el corazón,y la ventaja es que puedes hablarles y estando lejos creo yo te pueden escuchar.

Christopher dijo...

... tal vez parten solamente para quedarse eternamente a nuestro lado ...