El primer recuerdo que tengo de mi abuela es su silbido dominguero, muy temprano, casi de madrugada. No era muy fuerte, pero inconfundible.
Creo que nunca estuvo tan cerca a nosotros como en esos días.
Entonces no lo sabía, su vida se iba apagando de a pocos, se estaba despidiendo de nosotros. La poca vitalidad que le quedaba, caería enferma meses más tarde, la volcaba completa en cocinar, cuidar de cada uno y jalarnos de las mechas. Y tal vez ahí radique lo notable de ella, sabía que su partida era inevitable. Jamás acudió al médico en su vida, se reía de los dolores de muela saboreando caramelos de limón y viendo Trampolín a la fama.
Por las tardes, después del almuerzo, se sentaba en una silla de espaldas al patio de la casa, contaba historias pasadas de amantes imaginarios y otras no tan felices. Era inevitable verla descansar tranquila, a mitad de un recuerdo, la tarde ya casi moría, también.
Hacia las seis alisaba su falda gris, que ella misma hacia, y con el dorso de la mano se acomodaba el cabello. Siempre me intrigó saber si era la única prenda que tenía o eran muchas iguales que contaba en su haber.
Uno de nosotros la acompañaba al paradero, era verano creo, su bus tardaba en llegar. Debía ser el único, regresaba casi vacío.
La veía alejarse, desaparecer, como una lucecita de bengala, hasta el siguiente fin de semana.
3 comentarios:
Hoy mi abuelita cumple diez años desde que comenzó su viaje sin retorno y tu post me hizo recordar su presencia. Siempre ella el sello de las costumbres y rectitud en mi familia. Siempre tan pendiente de nosotros, muy activa ella y su sonrisa casi imperceptible. Afortunado quien la veía alguito despreocupada, relajada y sonriente. Si soy como soy, parte es por ella. Finalmente, se lo agradezco infinitamente.
...por cierto. Su nombre Alicia pero le decían Lily. Entonces ya se sabe en qué rostro descansará siempre su nombre...
... creo que es sencillísimo e inevitable no recordar a nuestros ancestros con cierta ternura. Es cierto que todos los muertos o por lo menos la mayoría son buenos, pero sería injusto quitarles merito y obviar su influencia legada, de una u otra manera, sobre nosotros ...
... p.s.: ... al parecer el rostro de mi bisabuelo está reflejado en mí ...
... saludos Erika ...
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