domingo, 8 de abril de 2012

Extrañar desde las entrañas




Echar de menos al cuerpo que merodea nuestra existencia y no a su sombra ausente, lagrimear a aquel o aquella que yace a nuestro lado y no en el feretro aún tibio, ejercicios todos que suponen cuotas de desapego hacia uno mismo. 



5 comentarios:

Erika dijo...

Qué triste es pensar que ese desapego sea más deseado que el apego a la esperanza por una siguiente reunión...en ésta o en otra vida.

Podría entonces decir que si el castigo eterno realmente existe, ese es el estar solos por siempre.

Muchos saludos, Christopher.

Christopher dijo...

... se trata de alejarnos de nosotros para acercarnos al otro ...

... saludos Erika ...

Anónimo dijo...

DANTE DONDE DESASAPARECISTE

Erika dijo...

¡Totalmente de acuerdo con tus palabras Christopher! Y puedo decir que no es fácil hacerlo pero cuando se logra el resultado es asombroso y pleno. Es el reto de todos los días.

¡Saludos!

Christopher dijo...

... es una lucha constante ...

... saludos Erika ...