lunes, 30 de diciembre de 2013

Azares embarazados





Las coincidencias pueden ser vistas, equivocadamente e inequívocamente, como errores, erratas, excepciones. No obstante, mal haríamos en verlas así, pues más se acercan a un entramado de circunstancias en apariencia inofensivo y casual que, sin proponérselo, tambalean argumentos lógicos y presuntamente inquebrantables. Sin embargo, ahí radica su poder, en su aparente debilidad.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Barroco





De vuelta a mi antigua casa por azar, había olvidado el color del sol reflejado sobre el parqué a través de la ventana polvorienta que da directamente a la sala y a la silla donde estoy sentado y que al levantar la mirada parece una cortina de luz cegadora que a ratos se recorta y forma velos que impactan sobre el piso con el paso desprevenido de las sombras de los aviones.

jueves, 31 de octubre de 2013

Thread








Sentí una punzada en el parpado izquierdo. Te va a salir un orzuelo. Me fijé y estaba hinchado. Fui al baño y froté con agua y jabón. Sentí cierto alivio. 



II 


Más tarde, durante una conversación en el ómnibus, hago referencia a mi deformidad pasajera y la comparo con la de Gregorio Samsa. Ella me hace ver que sería un iluso si pensara que la historia se trata de un hombre que se transforma en mosca, asiento con la cabeza y agrego que tampoco es un escarabajo, simplemente cualquier insecto; algo repugnante. 



III 


En la noche del mismo día decido ver The Fly de Kurt Neuman. Me acomodo, empiezan los créditos y mi madre me dice que hay una mosca rondando el ambiente. Ya la vi. Prendo el interruptor y cojo el matamoscas. Una pequeña sobrevuela mis narices, pero la otra es gigante. Me acerco a la cocina y en ese preciso instante la veo posarse sobre la campana extractora. Cinco segundos más tarde la pantufla de mi progenitora se posa sobre ella y solo queda una mancha negra. 



IV 



Proseguí con la película, pero al principio me pareció aburrida y avancé algunas escenas. En el fondo me intrigaba saber cómo era la metamorfosis, sobre todo porque tenía la versión de Cronenberg como referente inmediato. Llegado el momento el actor principal llevaba un pedazo de tela sobre la cabeza, pues no quería que su esposa viera su rostro, sin embargo un descuido suyo deja ver su mano izquierda, ahora transformada en una pata de mosca. La sensación producida en el espectador es tal no tanto por los efectos especiales como por la música o la reacción de su esposa. La misma orden de recibir de manos de ella leche con ron es espeluznante, tanto o más que el sonido emitido por el sorbete al aspirar el líquido. No necesité ver más y satisfecho me fui a la cama. 






Aquella noche di vueltas en mi lecho. Temía algo, pero no sabía qué, aún no lo sé. Hacia el amanecer palpé mi rostro y lo busqué reflejado en el espejo de mi baño. 



VI 



Lo que empezó con una pequeña calentura y algunas manchas minúsculas en el pecho y el rostro termina siendo un conato de varicela. La familia se ve obligada a aislar al afectado en su habitación. Hasta ahora soy el único que ha toreado el mal al alimón, pero mientras escribo estas líneas empiezo a sentir cierto escozor en algunas zonas del cuerpo y puedo ver algunos lunares que antes no existían.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Esquizofrenia





Onetti decía que en toda relación amorosa por lo menos uno de los dos es sordo, generalmente ambos, con lo cual la situación se hace insalvable. Me pregunto si los sordomudos tendrán los mismos problemas de comunicación que nosotros, los parlantes.

sábado, 31 de agosto de 2013

Estrategia





Cada vez que empezamos una relación traemos a colación lo anterior, lo pasado. Del mismo modo como en la vigilia buscamos recordar lo olvidado, el sueño, en lo onírico recordamos lo que olvidaremos. Con cada nueva pareja buscamos traer de vuelta lo vivido para luego echarlo a los mares del olvido, al fregadero de la historia, para finalmente enterrarlo completamente. Nunca olvidamos por completo a una persona o, mejor dicho, nunca terminaremos de pensar en alguien. Pero es preciso que el nuevo amor traiga cuotas novedosas, puntos de partida que den origen a recuerdos que permitan, irónicamente, olvidarse posteriormente. La persona amada esperará con fruición ciertos elementos, que el amante proveerá, que le hagan rememorar el pretérito para garantizar una amnesia efectiva. Sin embargo, es en esa dualidad necesaria que subyace la trampa o el peligro de, en aras de olvidar lo sido, acabar recordándolo demasiado y culminar amando nuevamente lo que fue o amar por primera vez lo que nunca tuvo lugar. Por eso al romper, el luto necesario consiste en esa suerte de ascetismo vivido por el sufriente, cuna de lágrimas, canciones, fotos y demás que solo buscan refrescar mas no dejar de lado a quien inflige dolor sobre nuestro cuerpo. El olvido vendrá después, con el arribo de un nuevo amor, quien con una aguja magistral deberá delinear los recuerdos que el otro espera en su justa medida, información y práctica desde luego ignorada, pero imprescindible en estos avatares. Después de todo, los amores no son sino tatuajes en la piel, cicatrices bermejas, sanguinolentas, moretones eternos que pululan nuestras extremidades y cuya función no es otra que recordarnos que seguimos intentándolo y que para tal efecto precisamos estar vivos.

martes, 30 de julio de 2013

Cinéfilo





El éxito de una sola película peruana representa el fracaso del cine nacional.





La ciudad y los perros (1985) de Francisco Lombardi

 



La boca del lobo (1988) de Francisco Lombardi




Juliana (1998) del grupo Chaski

 



Alias la gringa (1991) de Alberto Durant

 



Maruja en el infierno (1983) de Francisco Lombardi

 



Sin compasión (1994) de Francisco Lombardi

 



Caídos del cielo (1990) de Francisco Lombardi

domingo, 30 de junio de 2013

Superchería





 
Hace ya varios años me encontraba buscando abandonar mi condición de pateador de latones. La consigna era simple: conseguir trabajo a como de lugar, sin importar la remuneración, la distancia o lo que hubiese que hacer. Así fui a parar a una charla en un hotel en San Miguel. Eran dos sujetos colombianos, uno alto y rubicundo inició su perorata afirmando que nunca más tendríamos que enviar un solo currículo en nuestra vida, la ovación no se hizo esperar. Pero me llamaba la atención su convicción, hablaba como aquellos mercaderes que buscan convencer a los transeúntes de comprar sus pitangas, brebajes, pócimas y amuletos. Luego, su compañero, un sujeto bajito, rechoncho y camino a la calvicie me entrevistó. Vas a dejar de leer eso. Había notado que llevaba bajo el brazo La casa de cartón conmigo. Las personas leen un texto en tantos minutos. ¿No crees que ellos querrán leer un mayor número de páginas, en menos tiempo y entendiendo más? Asentí con la cabeza por inercia. A la hora del almuerzo volví a casa, debía regresar para la segunda parte del proceso. Después, al pasar por el lugar observaba, a través de la ventana, a los candidatos entrar muy orondos, mientras recordaba haber visto Guerra del tiempo de Alejo Carpentier, de la misma colección que leía, exhibiéndose en un kiosco de la avenida Brasil.

lunes, 29 de abril de 2013

Hondo






Tus lágrimas son iguales a tus besos 

y se han venido a posar sobre mi cuerpo 

para recordarme que mis caricias 

también pueden hendirse en tu piel 

y verte desfallecer de a pocos.

domingo, 31 de marzo de 2013

jueves, 28 de febrero de 2013

Atleta pasajero





He sido conminado a realizar ejercicios para así solapar mi imagen magra, las cuencas de mis ojos, las bolsas debajo de ellas y mi espalda famélica. La persona que me lo dijo, desde luego, luce rubicunda, hirsuta y rolliza. Se trata, según sus propias palabras, de una estrategia para lucir mejor, solo eso y nada más.

domingo, 27 de enero de 2013

Cuatro