sábado, 30 de noviembre de 2013

Barroco





De vuelta a mi antigua casa por azar, había olvidado el color del sol reflejado sobre el parqué a través de la ventana polvorienta que da directamente a la sala y a la silla donde estoy sentado y que al levantar la mirada parece una cortina de luz cegadora que a ratos se recorta y forma velos que impactan sobre el piso con el paso desprevenido de las sombras de los aviones.