miércoles, 30 de abril de 2014

Medio verdadero








La preocupación nace a partir de la exacerbada proliferación de bailarines, modelos, cantantes, periodistas, escritores, directores de cine, músicos y comediantes, en los medios de comunicación. 




Todo lo anterior supone que sus opiniones y obras, llámese cds, novelas, poemarios y películas vean la luz, pero que en vez de desintegrarse al instante, como pequeños Dráculas, más bien, y al igual que en un cuarto de espejos y la cópula, se reverberen hacia el infinito. 




En realidad su vida es corta, duran lo que toma vaciar el inodoro o la rapidez con la que tarda en ser leída una nueva notificación por sus destinatarios. 




El caso es que uno de los peores efectos desde finales del siglo pasado y el actual, perpetrado a partir de los creadores de las nuevas tecnologías y plataformas informativas, que hace más feliz y más obtusos a la mayoría de personas en el planeta, es la falsa y prostibularia democratización de la información y el efecto cancerígeno y pandémico del supuesto derecho a opinar que subyace a la sociedad de la información. 




Nada más falso que el habernos hecho creer que cualquier comentario digitado o vociferado merece no solo ser manifestado, sino también escuchado. Entonces la democratización del derecho a opinar se erige como posibilidad y como requisito para ser en la actualidad, por eso cobra absoluto sentido el primer párrafo. No podría ser de otra manera, nunca más volverán los intelectuales, los artistas, los científicos, los que tienen algo que decir, a las plataformas informativas. Mi derecho a no escuchar o ver miasma se vulnera por el deber y derecho del otro a saborearlo, producirlo y eyectarlo sobre el prójimo. 




Pero desde el punto de vista de los usuarios, aquellos seres que son vividos y vistos a través de la tecnología, y para los gurús de la informática, estamos viviendo la época dorada en lo que a civilización y comunicación se refiere. Nunca la humanidad se ha comunicado tanto dirán ellos, nunca antes ha poseído tanta información en su poder, tanto poder en sus manos. Pues nunca antes tampoco los seres humanos han sentido tamaña soledad ni el haber sido arrojados a un mundo vacuo, gaseoso, ni tampoco la sordera ni las máscaras de la incomunicación han ganado tanto terreno como ahora. 




Cabría decir si los medios masivos en conjunto se vuelven pseudos al menor contacto con sus personajes predilectos o, los primeros, por su propia naturaleza apócrifa, deforman todo aquello que ellos mismos alcanzan. 




Demás está decir que poco o nada espero de la civilización actual, o en todo caso, mientras persistamos en pensar que la panacea está en el uso desmedido de los medios de comunicación, nos alejaremos cada vez más de, al menos, avizorar la posibilidad de acercarnos a lo que nos circunda y en apariencia menos doloroso se hará el tránsito hacia el final y más rápido; la imposibilidad de asir lo asible se hará presente, ya no lo inasible, y destinados estaremos a ser engullidos por el origen, el medio y el fin, pues los medios masivos, merced a las nuevas tecnologías, hace mucho que han dejado de ser el medio, para devenir una totalidad, ya no un tránsito ni puente, sino lo que fue, lo que es y está siendo y lo que será. Es decir, el estado de cosas, la condición sin la cual no podríamos ser en el mundo, existimos por ellos, para ellos y hacia ellos.

4 comentarios:

sinestriada dijo...

medio relativo
medio vacío

Christopher dijo...

... las disculpas del caso Siniestrada. Tal vez tu comentario merece más una página en blanco que las líneas descritas arriba ...

Erika dijo...

Yo no llego a entender por qué hasta los que dicen que pasan por universidades de buen rango sucumben al mundo adictivo de la tecnología de la información. En realidad podría saberlo. Piensan que están bien informados, que conocen más a sus contactos de facebook...que tienen muchos amigos. Me causa mucha rabia y dolor de ver que hasta mi propia sangre se encuentre en el mismo estado penoso que más de medio mundo anda. Estamos más solos y atrofiados que nunca. Yo no puedo negar que, en ciertas ocasiones, puedo sentirme muy tentada de quedarme un par de horas conectada al Facebook para recibir un "halago"; sin embargo, tengo que sacudirme de aquello y salir, sí, salir y disfrutar de la cosas hermosas de la vida. Creo que muchos, muchísimos, no me entenderán, pensarán que exagero; creo que pocos se han dado cuenta y esos han sido salvados de convertirse en robots útiles a la tecnología, porque no es para nada al revés, como debió de ser desde un principio. Me desconecto, me voy para vivir de verdad.

¡Excelente post, Christopher, y saludos!

Christopher dijo...

... pensar que al conectarnos a los nuevos soportes tecnológicos estamos más anclados a nuestro entorno es falso, pues creo que lo último se logra aislándonos de todo lo primero ....


... saludos, Erika ...