domingo, 19 de octubre de 2014

Ollita





Carajo!!! Como siempre me disperso entre mis pensamientos y entre los objetos que me circundan, soy sitiado por mi realidad, atragantado por ella. Yo que me quejo de los internautas jóvenes que hacen mil y un cojudeces en la computadora, y terminó en lo mismo. Empecé deseoso de revisar las conclusiones de mi tesis, sin embargo primero leí mi blog, el periódico, y luego lo que inicialmente me había propuesto hacer. Me entretuve entre las citas y la bibliografía, corrigiéndolas, revisando las fechas y buscando los libros. Fui a mi cuarto, me llené de polvo y hallé por azar Finzioni, ayer me contaba ella su deseo de estudiar italiano, le daré la sorpresa más tarde. No hallé algunos libros incluidos en la bibliografía, pero recuerdo los textos, las portadas ¿los habré inventado? Veo el lomo de Todos los fuegos el fuego entre los anaqueles y en vez de buscar la fecha, el dato que faltaba, leo el impostergable prólogo de Garcia Marquez. Me dejo llevar por él, siento tristeza, me refocilo entre los espacios de tinta sobre el papel del colombiano, sus anécdotas, la visión que él tiene o tenia de Julito. Encuentro dos palabras que quiero buscar en la RAE, mi madre irrumpe para contarme que la olla más antigua de la casa está en la cocina y que era de la abuela. Me levanto, voy a su encuentro y la observo con detenimiento. Es inmortal, como Cortazar, como la elegía que El Gabo se niega a hacer de él. El viernes próximo es su onomástico, no hay plata para hacerle algo, mi tía también esta misia, me dice que irá al cementerio, cosa que nunca hace, pues ella cree que a los muertos hay que dejarlos descansar. Pienso en este posible post, me pongo de pie, y empiezo a escribir. Me llama para almorzar, voy al baño primero, vuelvo en seguida.