martes, 15 de diciembre de 2015

Búsqueda





Al final, creo que lo único que he buscado en la vida es una sola canción que refleje o contenga todas las canciones que me gustan o, en su defecto, un solo tema que simbolice mi búsqueda por encontrar esa única melodía.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Los caracoles



A José Watanabe

A ti y a tu recurrente impostergable despedida




Encorvados siguen sus pasos falsos 
arrastrándose entre las erres 
mal pronunciadas 
como esperando algo tardío que nunca llegará. 
Impaciencia postergada 
no hay apuro ni de partir ni de llegar. 
De pronto una pisada humana hace trizas lo que fue
lo que pudo ser y no más. 
Su equipaje es una mancha babosa en el asfalto
el recuerdo de lo sido
de lo pretérito 
de la pesada maleta llevada a cuestas 
por ene caminos 
e infinitos años.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Haunted





          La mayoría de cosas que hago son realizadas sentido por una fuerza gravitacional que me empuja hacia allá, pero ni siquiera pienso en si tienen o no sentido y mucho menos si lo tuvieron o lo tendrán alguna vez. Luego, soy arrastrado por el deseo inconmensurable de los hombres, el mismo que nos lleva a cometer atrocidades sin nombre y a amar sin tregua, hasta destrozarnos la vida en el intento y la de los demás.



Falling Down de Joel Schumacher


domingo, 1 de noviembre de 2015

Evocativo




                                            Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen sentido.

                                                                                                                    Joaquín Sabina


                               ¿Qué queda de las alegrías y penas del amor cuando éste desaparece?                                                        Nada, o peor que nada; queda el recuerdo de un olvido.

                                                                                                                       Luis Cernuda



La cita, sin saberlo tú, me ha enviado a los años donde las noches y sus días transcurrían como un viaje en bus. Un rayo de sol se anhelaba como los pulmones a la respiración y viceversa. Un ademán caía a la espera de otro ausente, el mundo visto a través de una grieta. La penumbra era mi vigilia y mi sueño. Ahora todo es más lento, más estable.

jueves, 15 de octubre de 2015

Dolor


                                                                                           
                                                                                 
Me acorde de respirar mientras me ahogaba 

Jorge Luis Borges 




Al final, terminamos por acostumbrarnos, en mayor o menor medida, a nuestras dolencias y solo reparamos en ellas cuando algo o alguien nos hace caer en la cuenta de su existencia.

jueves, 1 de octubre de 2015

Imago




Y entonces una noche tuvo un sueño largo
soñó que su voz la alcanzaba y la hacía retroceder 
luego despertó
y se dio cuenta que la quería más




Jezebel de Sade


 

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Make-down






Cada vez me resulta más fácil identificar aquellas mujeres que abusan de maquillaje para cubrir sus imperfecciones. Lo que ellas ignoran en el fondo, o tal vez deliberadamente buscan engañar a sus pares, es el sobredimensionamiento de sus errores connaturales a partir del uso de pintura. Naturalmente, cuando se es jovencísimo, las pestañas falsas, las cejas ficticias, el cabello planchado y las uñas adulteradas, pueden resultar atractivas en tanto una mirada inocente pocas armas posee para discriminar entre lo fidedigno y la réplica o, en todo caso, menor resistencia oponen al encantamiento de esas falsas sirenas de arena. En realidad, excederse en lo primero y en el uso de anillos, pulseritas, zapatos con plataforma, tacos aguja y perfumes baratos, exhalan reminiscencias prostibularias, activan fantasías dormidas. Por otro lado, aquellas que lucen su carita lavada tampoco garantizan un placer ante los ojos, pero por lo menos exhalan cierta naturalidad perdida, ausente, o simplemente el desparpajo típico matinal sin disfraces. Hay otras que dosifican las temperas y los ornamentos, pero tampoco eso las salva, pues tal es la avalancha de abolladuras, que los brochazos terminan naufragando ante ellas. Es cierto que muchas no tienen remedio, pues con o sin él, es inevitable no pensar en las marcas de los ex convictos lucidas para amedrentar a los otros, es decir, al pintarse o dejar de hacerlo, su destino escrito está, deambular el periplo diario de la realidad, enfrentarse al espejo diario del baño, cuarto o bolsillo, a la mirada del otro.




George Michael y Roxanne


miércoles, 2 de septiembre de 2015

Deporte chatarra







Un padre sube al bus con sus dos hijos, visten shorts, camisetas de deporte y canilleras, sonríen. A los cuarenta minutos bajan y se aproximan a un restaurante conocidísimo de comida rápida, van presurosos, casi felices. Es sábado y el reloj marca las diez y treinta de la mañana.



Father and Son de Cat Stevens

sábado, 15 de agosto de 2015

Onomástico





A Domenico y a nuestra única noche compartida juntos
Al amanecer que nos sorprendió mientras revivíamos a Ribeyro
A la noche imposible que desciende de tus pestañas 
A tu respiración potentísima, sinuosa, guerrera, de tornado
A tus manos afilando las cuerdas de mi guitarra
A la vigilia paciente de mi mirada resguardándote desde el canto de la cama
Al sueño compartido contigo
A tu primera visión del alba de mi ventana mientras descorrías la cortina
A tu diente aún por caer





sábado, 1 de agosto de 2015

Prematuro




A Mimí y a los parajes imposibles, 
 allá donde la dicha eterna se vuelve real 




             La idea de presenciar mi propio funeral creo que nace como un juego de adolescente por querer llamar la atención de mis pares. En secundaria, junto a dos compañeros, tal vez influenciados por la temprana desaparición de Kurt Cobain, nuestra adicción por Jim Morrison, Jimi Hendrix y Janis Joplin, Amy Winehouse aún era una púber, creíamos que tampoco llegaríamos a los 28 años, lugar común dirán algunos, demasiado cliché según otros. El caso es que dicho pensamiento me ha perseguido por mucho tiempo y justo ayer vuelve a aparecer a propósito de la muerte inútil de un joven de 36 años producto de la conjunción de un uñero y un virus en una playa del Norte del Perú, es decir, una de esas causas imposibles que llenan de lamento las almas de sus familiares y allegados acá en la tierra. El poder ver, por ejemplo, la recata fila de hipocritones al lado del féretro, otros recordando injustamente episodios faustos de mi vida, oír los comentarios de alabanza a mi persona por gente que ni siquiera conozco o que nunca llegué a conocer realmente, escuchar el lamento sincero y cercano de los que alguna estima me tuvieron, cómo se sentirían con mi partida, durante y luego de ella, no cómo dejo el mundo, sino cómo los dejo a ellos sin mi presencia, en qué medida los privo de mi ausencia, despierta en mí, cierto horror, morbo, satisfacción. A propósito de lo anterior, es harto conocida la proxemia llevada a cabo en torno al ataúd, los parientes más cercanos en proximidad inmediata, los menos conocidos un tanto alejados, los amigos de los amigos más al fondo y los sapos, al final. De igual modo, el licor corre alejado, tal vez todavía guardando algo de recato o fallando al intentar emular tradiciones ancestrales, al igual que las risotadas lanzadas y los chistes macerados, el silencio sepulcral se rompe a medida que se alarga la distancia. El caso es que él era mi contemporáneo y pronto cumpliré un año más de vida y desde luego pienso en su esposa y sus dos hijos y en el amor inconcluso, los proyectos por terminar, lo inacabado, pero también en el recuento de los años, aquello que pudo ser y no fue, lo sido y que no debió ser, lo que vendrá, lo que debe ser, lo que será. “Extraño tanto no poder abrazarte, te han enclaustrado en esa caja blanca y yo sin poder verte si quiera y pasarás el resto de tu vida en ese hueco frío, lleno de mosquitos y gusanos, aunque te vayas a un lugar más feliz yo te necesito aquí a mi lado”. Y mientras escribo esto, veo sobrevolar uno de ellos y posarse sobre mi escritorio, como buscándome, como quien me espera. “Mi pensamiento eres tú, no quiero ni puedo dejar de pensarte ¿Qué haré ahora con mi tiempo si no estás aquí? ¿Cómo mierda llenaré las horas que me quedan por vivir? ¿Qué sentido tiene seguir adelante sin ti?” Se escucha el lamento de despedida, las flores arrojadas sobre él, las lágrimas se mezclan con los aullidos y el nudo en la garganta libera cantos de otro mundo. Firmamento gris, ecuánime, sin lluvia. “Espérame”.



Journey y Separate Ways (Worlds Apart)


 

lunes, 13 de julio de 2015

Dentrura






          Pena hondísima en el alma, acabo de terminar La tentación del fracaso de Julio Ramón Ribeyro, extraviado, incompleto, apesadumbrado, pero sobre todo más Riberiano que de costumbre. Sin saber qué hacer, excepto ver la felicidad desde la orilla de enfrente, la otra vereda, observar por ejemplo la ciudad y sus barcos de papel anclar en las nubes imaginarias que forman las copas de los árboles, una fotografía, el exilio, una litografía suicida, el reconocimiento ausente, las vivas a alguien más, levantar mi copa vacía, sin acompañamiento, solísimo, solsticio de verano e invierno, sonata para uno y medio, anaquel vetusto, lomos gruesos carcomidos por los años, mirada indiferente, éxito prolijo, cama nocturna pasajera, buitres esmirriados, fruto reventado, estrellado sobre las estrellas que caen desde el asfalto hacia arriba, caída de agua intempestiva, orgullosa, levantar la mirada y la nada mirando, no verte más, más eres tú, y solo tú, un hombre y nada más o un pedazo de seso negro, dormido, comido, frito, hecho puré y henchido de risa y prisa que cabe en la palma de una mano o palmera, ajena, morena, ojeras, trenza en dos, en tres, en cuatro y en seis, como lo que hemos oído y necesitado tanto, un grito, solito, discreto y abierto en cada bocanada azul proferida y vociferada por tu capa caída de luces multicolores, fulgurosas, copiosa, lenta, como el ave que levanta su caída vista desde su propia sombra, mutante, pastosa, hecha baldosa, oh preciosa luz del nuevo día que me regalas a mí, heme aquí, lento y recortado entre el recuerdo y lo soñado, en medio de cada palabra, a mitad del aliento y el estertor, los dientes rotos, fríos, tiritando de tanta niebla limeña nocturna, sida, ida, vencida por su propio recuerdo del sueño que vendrá despacito, sin máscara, masacrado de miedo, de todo, de ti y de mí, de ellos, inacabable, ya, apasionante, mendicante, cuando cae el perfil de la noche que ciega mi rostro, embadurnado con el último hálito de voz de su primogénita aún por llegar al cabo prematuramente del hondo mal llamado tristeza triste del corazón con razón o apenas sin ella.

miércoles, 1 de julio de 2015

Compensación




"Amor de mi vida: 




Te odio y condeno por siempre, por el resto de tu existir, hasta el final de tus días y más allá, pues bien sabes que tu felicidad es mi infelicidad, de no ser feliz a tu lado, tampoco tú, en caso la dicha me sea esquiva, igual contigo, si es que no eres mío, no serás de nadie.   



Pepita"




 

martes, 16 de junio de 2015

Tributo tardío





A mi tío Christopher Lee





De mi viejo aprendí solo dos cosas en la vida. 
Una tarde me dijo cómo anudarme la corbata. 
Otro día me llevó a comprar comics antiguos al centro de la ciudad. 



King Crimson y Epitaph





Posdata: las disculpas del caso al maestro B.B. King, este post debía ser sobre él, pero la necesidad imperiosa de rendirle unas líneas siempre postergadas a mi progenitor, con motivo de mi séptima celebración por el día del padre, se impuso.


The Thrill Is Gone
de B.B. King


lunes, 1 de junio de 2015

Voyager




A Domenico 




              Despierto o dormido, al alba, al atardecer o al anochecer, el peso y el paso de mi pasado sobre mi presente.

domingo, 17 de mayo de 2015

Dawn




         Aquella noche combatieron el frío juntos, se arrullaron con el movimiento del aire sobre el follaje y adormitados de tanta fatiga contemplaron el misterio del instante, el silencio que precede al amanecer y los sonidos inhóspitos que aparecen mientras la ciudad duerme.



Before Sunrise de Richard Linklater.


viernes, 1 de mayo de 2015

Estertor























         He sido arrojado a este mundo nada más que para observar tus manitos deconstruir y derruir el universo de los adultos, registrar tu mirada atravesar los objetos, cruzar mis costillas de lado a lado y, por eso, verme partir en tus ojos es tristísimo, presenciar cómo nuestros cuerpos se desintegran en el abrazo. Repensar el tiempo que nos mendigan los otros para ser felices también. Pero lo peor de todo tal vez sea la melancólica tristeza de tus huesos al alejarme, tu saludo de despedida hecho movimiento ligero de pestañas, el puñal triste y esquivo de tu mirada cada vez que nos toca decirnos adiós, pues nuestros adioses son tan largos que al final creo que solo nos vemos para despedirnos, como si prematuramente te hubiesen enseñado a distanciarte de mí, a sentir menos, a no comprometerte, a congelar un poco tu corazón al sentir mis brazos, para aliviarte del dolor, carga y felicidad que conlleva hacer explícito los sentimientos y privarte así de un nuevo cosmos creado solo para los dos y que acaso pudiéramos llamar nuestro. 

domingo, 5 de abril de 2015

Diálogo





Me voy – dijo ella. 

La puerta retumbó en medio de la penumbra. 


Al día siguiente. 


He vuelto – dijo ella. 

La puerta quedó entreabierta. 

Hace mucho que no sentía esto, esos deseos de correr hacia ti, esas ganas locas de desaparecer entre tus brazos. 


Al final uno regresa (sobre lo sido) nada más que para volver a desaparecer. 


No puedo pensar ni escribir. 


Los seres humanos solo buscamos consuelo. 


Todo será cuestión de tiempo.


Quisiera verte pasar (una vez más), cruzar hacia la vereda de enfrente, levantar el polvo de tus zapatos lentamente. 


Encaramado entre los árboles te veré sentarte de la mano en un parque cualquiera y, tal vez, por esas causalidades de la vida, me recuerdes un poco. 

Esta vez la puerta de par en par.

viernes, 20 de marzo de 2015

Romeo

             



             El Hyundai azul de lunas polarizadas se estacionó en la avenida La Marina. Las mujeres miraron cautelosas antes de agolparse sobre el auto, pero nadie descendía. La espera se hizo larga. La antena torcida se movía sin cesar, los parlantes vibraban. Primero apareció su zapato marrón, brillante, luego su pierna y finalmente la creatura dejo ver su camisa rosada impoluta, a rayas. Ahhh!!! Oteó a los lados, esbozó una sonrisa, pero nada. Abrió los labios renegridos, gruesos e inflamados y se llevó una bombita de carretilla a la boca, le quedaban tres en la otra mano. A la luz del día los poros de su rostro se transformaban en forúnculos y las grietas de batallas pasadas devenían vivas y nuevamente supuraban pus. Bum sonó la puerta. Silencio. Hasta el tráfico se había esfumado! El molientero de la esquina también, ni siquiera las aves guaneras de la ciudad. Solo un perro vagabundo lo miraba de reojo, tal vez indagando por algo de familiaridad. Nunca había visto tamaño mojón apilado y mucho menos verlo comer o sonreír, en pleno verano limeño.




Scarface de Brian De Palma


domingo, 1 de marzo de 2015

Nocturno



        
        
        Abrió los ojos y no supo cuánto tiempo había estado ahí. Trató de recordar la noche última, pretérita, acaso cercana. Arriba, el cielo recortado iluminaba un círculo perfecto. Abajo, ella aún postergaba la partida.

martes, 27 de enero de 2015

Seis









          Aún recuerdo el preciso instante en que tus manos cruzaron mi mirada por vez primera, entonces tú ya sabías de los avatares terrenales, arribaste armado con tu cañón del futuro, empeñado en aterrizar por estos lares. Es tan difícil a veces comprender cómo funcionan los pensamientos, los recuerdos, los sueños y las premoniciones, el hilo conductor entre un padre y un hijo, acercarme a ti, aprehender un poco siquiera. Soñar por ejemplo que estas aquí, dibujando el universo sobre la arena, repoblándolo, volviendo fundamental lo anodino, apareciendo y desapareciendo. A la mierda el Facebook, las tablets y la tecnología precoz! Después lloraremos haber malgastado el tiempo en tanta basura tecnológica y, cuando queramos recuperar el tiempo perdido, ellos serán más fuertes que nosotros y seremos despojados como nosotros a ellos. Durante estos seis años he tratado de acercarme impenitente, acortar la distancia inevitable entre los dos y aunque el mundo entero se opuso, persistía el deseo de verte, de hacerte saber que estaba ahí. Horas, minutos, segundos, todo valía la pena. Ahora, en cambio, es tan poco el tiempo compartido, has ido a parar a una tierra baldía, imaginando amigos, rutas transitables y asfalto, algo siquiera cognoscible y luego reconocible. Pensando, tal vez, si llegaré de manera inesperada, como antes, para delinearte una sonrisa, secar tus lágrimas y compartir las mías, que abraces mis abrazos. La última vez me confesaste tu odio por las clases de flauta, no te culpo, la música debe llegar de manera espontánea, como el primer beso, la anécdota, el primer postre, un solo improvisado, la primera polución. En otra ocasión me preguntaste si me gustaba el futbol, mi respuesta, ya lo sabes, fue negativa. Pero en esa sola interrogante note tamaña preocupación de tu parte, un querer saber de tu progenitor, ansiar adentrarte en lo recóndito, ahí donde ni yo mismo he estado alguna vez, pero solo como ensueño. Vayamos a caminar, a deshacer este mundo patas arriba, lleno de falsa cortesía, modales cansinos y anquilosados, atesorados solo para volver sobre ellos en los libros de Carreño y Holler. No dejes que te frustre la incomprensión de los mayores, su cerrazón, avísame para tomarnos un par de chelas bien helenas, llegué tarde para la primera función de cine, así que me debes una, los abuelos siempre metiendo las narizotas donde deben y no deben. Grita mi nombre al vacío, mándame señales de humo, huye a mi encuentro. Estas ganas de querer otear tu silencio y no poder despensarte de mi becebro. Hahaha reías ¿recuerdas el juego? Don pipa, don popo, don pepe, don pepa, don papi, don pupu, don pape, don papa, don pipi, don pepi, don pupa, don papu, don pepu. ¿Si lanzo un avioncito por los aires te subirías conmigo a dar una vuelta por allá arribota? Mi versión personalísima de Carta al cielo de Luchita Reyes!