sábado, 16 de enero de 2016

Límites


   

Quédate conmigo hasta que pueda olvidarte

Fernando Ampuero




      Había cogido su mano con ese desapego natural de la indiferencia que dan años de convivencia vetusta y perezosa. Notó el pulso a medio acabar, los dedos pálidos, la mirada ausente. Entonces el último adiós se ahogó como una cuasi despedida, los labios secos nada pudieron pronunciar durante el minuto que precede al último estertor. Su rostro virado hacia el vitral de la ventana, cortado por la sombra que el atardecer proyectaba sobre los objetos, dejó ver sus falanges contraídas; siempre igual, esquiva; la cabellera ausente la hacía ver más engreída todavía. Él la miró y vanamente intentó recordar un momento feliz.

6 comentarios:

Marianne Garcia Palacios dijo...

Si le parecerá raro pero lo sentí como si me hubiese pasado,me ha gustado mucho, como me atraen los sueños pesados, los momentos pesados que son los que más lento pasan o el como el recuerdo de un olvido...

Christopher dijo...

... bien podría ser el inicio de un cuento, de un sueño incompleto, o algo más, tal vez ...

Marianne Garcia Palacios dijo...

Un buen cuento es siempre recibido con ánimos para leerlo un sinfin de veces. Las historias, las letras, el arte de la palabra inmortaliza.

Christopher dijo...

... algo eterno sería mucho pedir, en todo caso esperemos resulte algo que valga la pena leer ...

Marianne Garcia Palacios dijo...

Con gusto lo leería.

Christopher dijo...

... paciencia ...