miércoles, 28 de diciembre de 2016

Farewell Leia







Imaginemos la tristeza de Luke en 1977, queriendo huir y seguir de ese modo el mandato de la sangre, advertirle a su entonces desconocida hermana, Leia, que un imbécil treinta y ocho años más tarde le diría que baje de peso para garantizar su retorno a una nuevo mamarracho hollywoodense. Huye parece decirle Mark Hamill a Carrie Fisher, ya eres gloriosa, tus ojos no necesitan más bodrios. Y así fue, se lo tomó muy en serio, se subió al Milennium Falcon y partió al más allá, a donde nadie la alcanzara, ni los críticos, ni directores mediocres ni tanto posero. Y de esa manera se volvió mas inmortal.  
      



Star Wars o Las guerras de las galaxias, la original


sábado, 24 de diciembre de 2016

Feliz Navidad papito Ribeyro







El gran Cortazar, el único, solía decir que Poe y Baudelaire eran la misma persona, en mi caso debo decir que Ribeyro es, sin lugar a dudas, mi verdadero padre, prueba de ello son las páginas que dedica en su diario La Tentación del Fracaso a propósito de Navidad.    




Posdata: ... las excusas del caso, creo que este mes me he excedido en las entradas, pero como sugerí en el antepenúltimo post, entre ojear, tocar guitarra y escribir, he intentado sortear el todavía  vendaval navideño ...
    



Numb






No existe la mujer ideal, solo la mujer y lo ideal.



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Se acercó a la casa y la vio llegar en un taxi, inmediatamente retrocedió. Había alcanzado a ver su perfil y el gesto de pagarle al taxista y de coger unas bolsas, el auto avanzó hasta él y giró, se ocultó detrás de un arbusto, sintió que podía ser reconocido. Luego escuchó la puerta cerrarse y el picaporte cruzar el seguro. Un avión retumbaba en el cielo y vio una pareja caminar hacia él, un vecino mirón y una cegatona cruzando la vereda; el sonido de la calle fue lento, de música lejana. Caminó despacio, hacía viento y se asusto al oír pasos cerca a él. Llegó al paradero y se marchó a casa.  




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La primera vez la veía alejarse a casa, la última vez entrar.





Rata Blanca y Talisman





Comfortably Numb de Pink Floyd

viernes, 23 de diciembre de 2016

Mea culpa navideño






Al final llegó lo esperado, seamos justos, así como Borges decía que modificar un hecho pasado equivalía a crear una nueva historia universal, del mismo modo mis errores le han costado caro a otros cercanos a mi y a aquellos no tan cercanos. Por eso estas fiestas no deben ablandar el corazón sino mostrarlo tal cual, lacerado si es el caso, mordido y pegoteado; por lo pronto debido a los cambios en mi vida durante este año y que continúan su curso, he vivido ansioso desde la semana pasada, porque sé lo que vendrá mañana, he variado los presentes de los enanos. En mi caso, mi mejor y único regalo será la sonrisa de Domenico reflejada en una lágrima mía.      



Posdata: ... recuerdo una navidad de la primera mitad de la década de los ochentas, mucha ansiedad palpitando dentro de mi, asomándome por la ventana, escuchando y viendo los cuetecillos reventar y volar por los aires. La memoria me falla, creo que aún era de noche cuando descubrí debajo de mi cama el regalo de mi madre: un auto que avanzaba y cuyas luces giraban y se encendían como las de un patrullero de verdad, pero no era un carro policía. Y digo que el recuerdo me juega una mala pasada pues creo que mi madre me lo dio antes del 25, es decir en nochebuena, tal vez mi padre no la dejó quedarse conmigo o a lo mejor me levanté la madrugada del 25 y lo encontré ahí. Pero sí recuerdo claramente el deseo de tener ese carro, como algo soñado que se pierde en el transcurso del día ... 

lunes, 19 de diciembre de 2016

Fraude






Desde el punto de vista del cliente, una vinileada carece de sentido si la mercadería es la misma y los precios también. Creo que en un verdadero evento para vinileros la mayor parte o toda la mercadería debería tener un descuento provocador, 50% o 40% off. Por eso es absolutamente ridículo ofrecer discos venezolanos a 20 lucas y primeras prensas del país de origen de la banda a 300 y 500 soles. 

lunes, 12 de diciembre de 2016

Resiliencia






No hay nada como volver a empezar, nuevos compañeros de trabajo, pseudo amigos, lugares desconocidos que visitar, nueva gente a la cual coquetear, lanzar guiños, relajar las piernas sin necesidad de revelar demasiado, meterme las manos a los bolsillos y no tener que responder preguntas indiscretas, como diría el tío Reynoso ser más hombre que nunca. Fumar un cigarrito, botar el humo, comer canchita y esconder la guata, sonreír y mostrar los dientes, atrapar algún ingenuo o jugar el juego de los ingenuos, nadie sabe nada, ninguno se conoce, no me acuerdo de nada, no hay derecho a reclamo. Qué felicidad tan grande la de vivir otra vida, otras vidas! Qué rico es fungir algo que no soy, pretenderme una identidad nueva, como diría Blanquita, fabular tu historia, tu cuerpo




Posdata: … los expertos hablan de la necesidad de estar medicado y mirar el sol y si no lo hay, dibujar uno para nuestro beneplácito. De ahí que los consultorios de los psicoanalistas lleven un dibujo, un cuadrito o en su defecto algo que suponga alguna esperanza. El mío aún no aparece, se me acabó la tinta de los crayones. Que cojudos son esos tipos al esperar que uno quiera sonreír luego de una tragedia, mejor será enlutarse y no esperar a que el tiempo cure las ideas y las heridas, siempre cabe la posibilidad de hacer heridas más grandes donde las chiquitas puedan zambullirse a su antojo y eventualmente aparecer y desaparecer…


lunes, 5 de diciembre de 2016

Veredicto






Viendo fotografías, releyendo mensajes y escuchando audios pude comprobar que nosotros, los seremos humanos, poblamos los espacios y los objetos con un sentir que nace de lo cotidiano y nos lleva más allá de él. Entonces puede ocurrir que una noche te pasas horas mirando la pantalla del celular, un poco inerte, deseando recapturar esa estela perdida ya no entre el objeto y tú, sino en algún otro lugar. Tal vez empozada en esa corporeidad que prisionero te lleva a su encuentro imaginario, a ese no lugar, espacio flotante donde finalmente puedes mirarle por los huecos de tu nariz y contar los huesos de su pesadez, esa liviandad que la aleja más y más de ti y que solo te permite re-conocerle en esa imagen suya en movimiento. 




Posdata: toda, absolutamente toda la semana con Empty Rooms del gran Gary Moore.