lunes, 5 de diciembre de 2016

Veredicto






Viendo fotografías, releyendo mensajes y escuchando audios pude comprobar que nosotros, los seremos humanos, poblamos los espacios y los objetos con un sentir que nace de lo cotidiano y nos lleva más allá de él. Entonces puede ocurrir que una noche te pasas horas mirando la pantalla del celular, un poco inerte, deseando recapturar esa estela perdida ya no entre el objeto y tú, sino en algún otro lugar. Tal vez empozada en esa corporeidad que prisionero te lleva a su encuentro imaginario, a ese no lugar, espacio flotante donde finalmente puedes mirarle por los huecos de tu nariz y contar los huesos de su pesadez, esa liviandad que la aleja más y más de ti y que solo te permite re-conocerle en esa imagen suya en movimiento. 




Posdata: toda, absolutamente toda la semana con Empty Rooms del gran Gary Moore.


2 comentarios:

Marianne dijo...

Esos momentos me ponen ansiosa... triste también y en trance.

Christopher dijo...

... definiendo lo indefinible ...