jueves, 9 de febrero de 2017

Conclusión





                                                                           La primera vez que se vieron ni se miraron
                                                                           luego se buscaron 
                                                                           solo para volverse a separar




Mi propia rutina, mi oficio si es que quieren llamarlo así, las actividades que hago todos los días, me han empujado sin termino a escribir tan poco, es decir, tan breve, a manera de aforismo o de historias brevísimas, a su vez los films que veo son las repeticiones de escenas que vuelven una y otra vez, podría enumerar muchas de ellas, pero al caminar intento ser ampuloso, aprehender todo lo circundante, sin embargo fallo al plasmarlo, al menos eso creo; a nadie le interesa condensados de emociones que despiertan, no obstante, algo fundamental en mí. El tiempo y el espacio van tan rápido y trato de adherirme a algo que yo mismo he creado, un mundo de instantes, de sueños inventados, de imposibilidades varias. No hay tregua para este ejercicio que me lleva sin fin hacia el final, que supone extinguirme de a pocos, recordando lo que nunca fue, lo que nunca será. 









Posdata: segundo 0.55. 


Zeth se mueve y Verónica retrocede, tiene miedo. Él mira hacia arriba y ve la luz, algo se le revela, se estremece. 

Verónica: No sé lo que estás tratando de decir.

Zeth: Estoy diciendo que soy un insecto, que soñó que fue un hombre, me encantó, pero ahora el sueño se acabó y el insecto ha despertado. 

Verónica: No, Zeth. 

Entonces él se coloca en el límite y salta al vacío, asume su condición de soledad, de tener que rechazar lo que más quiere. Sabe que su condición es irreversible. Sus ojos han virado, revoloteado en busca de una última frase humana.

Zeth: Estoy diciendo …. te haré daño si te quedas. 

Zeth, en un intento desesperado de proteger a Verónica, le ha roto el corazón y el suyo también, exhala algo.

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