lunes, 27 de marzo de 2017

Podofilo








Cuando subí al bus ya estaba sentada ahí. Cabello castaño oscuro, top ceñido, bolso, celular en mano, lengua y labios moviéndose al unísono. Sentí que miraba de reojo y con desprecio a los demás, sus ojos eran cuasi verdes o casi melados, no lo recuerdo bien; el flotador de carne abultaba su prenda superior y exigía una pausa, resultado de tanta cancha, churro y hot - dog juntos, pero a ella parecía no importarle mucho; llevaba las uñas crecidas. Seguro se imaginaba muy regia, los senos como dos Min Paos mal heridos producto de un chavetazo, la falda cortísima. Así fue que alcancé a ver las estrías que se agolpan en esa parte que las mujeres constantemente buscan ocultar. Casi le creí, seguía de pie, cansado y sudoroso, y entonces los vi. Eran dos y a su vez cada uno tenía cinco protuberancias, era de noche, así que no podía ser que regresara del mercado. Las plantas estaban fangosas, llenas de barro, por donde habrá estado esta mozuela, me pregunté! Pero eso no era lo peor, eso estaba todavía por venir. Los conté, sumaban diez ollucos, olluquitos, ollucazos; podrían pasar por los zapatos del Increible Hulk, y que al fin respiraban aire fresco luego de tanta incomodidad, pero no eran verdes y ella tampoco. El dedo gordo era enorme, la uña apenas si se veía, el más chiquito era cabezudo, hidrocefálico y a su vez tenía un tumorcito que sobresalía hacia los lados; los otros eran normales, regordetes, henchidos, a punto de reventar, como si la susodicha se los inflara unos minutos antes de salir. El talón, un tamal de chancho adomingado, el camote y el relleno en otro lado y algo más, siempre hay lugar para el cafecito y el surtidón. Debe haber sentido mi mirada, tal vez pensado que ya empezaba a enamorarme de ella o que admiraba su belleza sin par. Lo cierto es que no podía despegar mi mirada de ellos, me debatía entre cubrirlos con una manta, fumigarlos o desintegrarlos. Estoy seguro que su novio de turno los ve excesivamente bellos, yo diría que hasta sus peores enemigos de Facebook, también.              

4 comentarios:

Marianne dijo...

Me hiciste acordar a mi pareja. No es alguien particularmente usual, echa solo un vistazo y como scanner no omite detalle alguno. Yo sin embargo, me distraigo más con las miradas, olores, movimiento de labios, posiciones intentando descifrar en qué piensan...

Psdt: Tu descripción sobre los olluquitos me pareció divertida. Me causan intriga, los pies.

Christopher dijo...

... la verdad, no sé si sea bueno o malo tener una pareja así, me arriesgaría a decir, sin embargo, no sin preocupación, que el promedio de chicas pudiera preferir a alguien que no de problemas, es decir, una alcachofa, un vegetal andante o su variante gorilezca, un matón que les deje el ojo morado y de pasada "las defienda" de ellos mismos ...

Marianne dijo...

Sucede que estos tipos de requisitos son gracias a eventos pasados, que son normales a los ojos de ellas y repetirlo sería también, normal, ya parte de sus perspectivas.
Quizas entre lo bueno y lo malo sea mejor elegir lo correcto o incorrecto.

Christopher dijo...

... podría ser, Marianne, aunque también está el "simplemente que algo o alguien sea", ni bueno ni malo, ni correcto ni incorrecto, que ni siquiera se deje sentir, que pase desapercibido. He ahí los hombres ornamento o las mujeres florero ...