jueves, 1 de junio de 2017

D





Tantas veces he escrito para ti, que casi he perdido la cuenta! Ya puedes leer y lo haces muy bien, además. Pero hay cuestiones que un padre no debe decir, callar por un tiempo o fingir olvido, sin embargo creo que es una exageración, pues en ocasiones te adelantas a lo que un niño promedio de tu edad diría. Aún así, el silencio ha sido mi tumba durante tantos años que, a estas alturas del partido, no tendría por qué confesar parte de lo que llevo adentro. No obstante, es tanto y tan poco, que casi me animo. La vida es cortísima, rápida y son sorprendentes los años sidos, los lugares y el tiempo re-corrido, y aunque la memoria es frágil, puede ser que algún día no tan lejano me lla-mes y me a-mes, sino como antes, al menos más que ahora o diferente. Podría decirte tantas cosas, pero decido callar. He callado tanto durante ocho años! En fin, tal vez alguna vez sepas mi verdadera historia, mi tiempo lento, que a des-tiempo va, el ca-llado, el silente. Cómo te extraño a estas horas! Te separan de mí y te hacen creer que tú deseas eso, no saben que dejar hacer y des- creer es lo mismo. El mismo cuento, pero distinto. Yo te espero, siempre, pero también de otras ma-neras, abota-gado, des-calzo. Y puede ser que YO sea tú y Tú seas yo. A lo mejor lento es me-jor. Te mando un a-brazo a la dis-tancia. Nada pru-dente, descarnado, en-caletado entre las pro-hibiciones familiares de ellos. En medio de los muros de concreto que han erigido, entre tu pared y la mía. Y me culpan de ese sentimiento inventado que justifique sus tiempos excesivos, arrebatados de ti y de mí, del durante de los dos.                

2 comentarios:

Marianne dijo...

Los post referidos a Domenico siempre son buenísimos.

Christopher dijo...

... fue circunstancial, ocurrió algo relacionado con él y, naturalmente, eso me llevó a escribir ...