domingo, 22 de julio de 2018

Wound









Hace un par de semanas al querer colocar la toalla sobre el colgador del baño, golpeé mi puño izquierdo contra el techo, éste hundió mi anillo en la carne. Desde entonces una boquita me ha acompañado en el dedo medio. Lo que he venido sintiendo puede ser considerado lo usual en estos casos, una ligera punzada, que luego devino latido. La zona está enrojecida, lo cual indicaría infección. El miércoles no pude más y ejercí presión, esperando tal vez dejar ciego al ojito del mal. Hoy escarbé, pulí y enjaboné, pero sin éxito. Es más, creo que aunque limpia, sigue igual o más inflamada que antes. He llegado a pensar en amputación; he imaginado mi cuerpo lleno de ojitos vivientes riendo al unísono; he desestimado lo anterior por considerarlo pueril y caprichoso. Al fin y al cabo la gente no nota los detalles, salvo que alguien los mencione. Hace un momento me acerqué y pasé mi dedo sobre la marca en el cemento, como queriendo comprobar lo inevitable. Tal vez simplemente deba acostumbrarme al dolor que eso procura, después de todo, la vida es tan corta y los dolores tan largos.





 Evil Dead II de Sam Raimi






2 comentarios:

Marianne dijo...

Leí el post y pensé en Metamorfosis.

Christopher dijo...

... tremendo halago haber suscitado una probable reminiscencia kafkiana! ...